Reflexiones a partir de la experiencia que tuvieron los alumnos de Ingeniería Industrial de UDP

Por Tatiana Camps

El Liderazgo para la Sostenibilidad es un curso electivo que dicto en último año en Ingeniería Industrial en la Universidad Diego Portales. A través de distinciones de la Biología-Cultural de Humberto Maturana, del Método de Integración Cognitico Corporal de Carmen Cordero y de la Teoría U de Otto Scharmer, llevamos a los estudiantes a través de un proceso reflexivo del impacto de nuestro actuar en la sostenibilidad y las posibilidades de movernos desde una sociedad centrada en el Ego a una sociedad orientada al Eco. (Tenemos como marco de referencia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de ONU).

 

Cuando conocí el juego “Comunidad Es, lo que tengo para dar” implementado por Odette Inostroza y creado con su socia en  www.cocreaccion.cl, me pareció una potente herramienta para llevar a los estudiantes de la reflexión a la experiencia, una oportunidad para unir mente, manos y corazón.

 

Esto es un simulador de experiencia presencial que se utiliza para el autoconocimiento y observación reflexiva. Se trata de una herramienta innovadora que está sistematizada para que las personas puedan conocer su mundo interior y comprender acerca de lo que sienten, hacen y expresan, con el objetivo de ser más conscientes del espacio que habitan y ampliar su observación para aumentar su bienestar y autonomía.

La experiencia se trata de ubicar a los participantes en cinco islas con distintos roles y recursos, pasando a ser habitantes que juegan para ganar. Sin embargo, la distinción es que para lograrlo, tienen que descubrir que deben ser también más sostenibles.

En la primera fase compitieron, no confiaron en los habitantes de las otras islas y tampoco intentaron conocer al resto de la comunidad, trabajaron de forma individual y finalmente “mueren” gran parte de ellos. Esta realidad les sorprende y los lleva a la reflexión al darse cuenta de su propio  egoísmo en la primera fase del juego, y de que pueden abrirse a la colaboración desde una mirada sistémica amorosa.

De acuerdo a la “Biología del Conocer” del Dr. Humberto Maturana, comprendemos que vamos construyendo el mundo mientras lo vivimos y convivimos. En esta construcción de la sociedad, en el convivir cada uno aporta su propia realidad. Esto es lo que evidencian los alumnos cuando generan la experiencia a través de “Comunidad Es, lo que tengo para dar”.

Se dan cuenta de que pueden cambiar sus resultados desde una mirada abierta, suspender la voz del juicio como propone la Teoría U, y que pueden construir una experiencia con resultados satisfactorios, según comenta Odette Inostroza.

En la segunda fase, a partir de la reflexión, los estudiantes, cambian radicalmente su modo de relacionarse, las conversaciones, negociaciones y las distinciones que observaron. La experiencia estuvo basada en la colaboración, el respeto y la confianza. Compartieron los recursos, la fabricación y los procesos de empaquetamiento de la materia prima y finalmente lograron rentabilizar parte de la inversión y sobrevivieron todos los habitantes de las cinco Islas. Los alumnos se dieron cuenta que valoraban y querían conservar “la vida” de ellos y de los otros. Finalmente declaran haber aumentado el bien común y la sostenibilidad de toda la comunidad.

Este proceso que ha ocurrido también lo señala Otto Scharmer en la Teoría U al decir “…la esencia de presenciar (dejar ir y dejar venir), una vez que un grupo de personas atraviesa este umbral, los individuos y el grupo como un todo, empiezan a operar con un elevado nivel de energía y sensación de posibilidad futura. Comienzan a funcionar como un vehículo para el futuro que ellos sienten y quieren que emerja”.

Con esta actividad en particular, los alumnos tuvieron la oportunidad de poner en práctica las distinciones, aprendizajes y reflexiones del Curso Liderazgo para la Sostenibilidad. En el relato que hacen de esta experiencia muestran una visión sistémica acerca de lo que sintieron durante la experiencia de juego “Comunidad Es”.

Entre las reflexiones destaca el comprender que han crecido en la competencia siendo este un paradigma que habita en todos ellos, pero que se puede cuestionar y reposicionar a través de un enfoque sistémico de la realidad, visualizando que por ejemplo el trabajar de manera colaborativa con otros que no son parte de mi equipo, me puede permitir efectivamente lograr mis propios objetivos así como también el de otros en favor del bien común y la sostenibilidad.

La escucha surge también como un elemento diferenciador y transformador si abandonamos los juicios y la desconfianza.

 

 

 

 

 

En conclusión, los estudiantes compararon los resultados que tuvieron en el juego con la vida real y cómo van a aportar positivamente como futuros Ingenieros Industriales a la construcción de una sociedad diversa y sostenible; en el movimiento desde el EGO al ECO.

Agradezco a la UDP la libertad de cátedra y la confianza, y a Odette Inostroza de Cocreacción por su generosidad al aceptar mi invitación y acompañarme durante el juego, y aportar con su valiosa y experimentada mirada de las dinámicas humanas y la sostenibilidad.

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