Reflexiones con Isabel Behncke

Del conversatorio “Reflexiones con Isabel Behncke” realizado el día 22/01/2020 tuvimos el privilegio de escuchar su punto de vista orientado a entender nuestros procesos evolutivos claves en la convivencia humana y cómo incorporar esta mirada en la reflexión del contexto actual país y nuestras organizaciones.

En esta ocasión Isabel nos contó sobre los mecanismos biológicos para generar y sostener la complejidad social. Existen tres factores fundamentales para la complejidad:

  • Conectividad: es necesario que individuos independientes se comuniquen.
  • Diversidad: se requiere diferenciación de roles integrados de manera flexible.
  • Energía: sostener niveles mayores de complejidad social consume mayores niveles de energía.

En base a estos factores en las sociedades humanas aparecen condiciones facilitadoras de la complejidad.

Para lograr conectividad es fundamental contar con espacios físicos que permitan el encuentro, tanto en las ciudades como en las organizaciones. También es importante generar las instancias de encuentro social, esto ha llevado a Isabel a estudiar los carnavales como un espacio representativo de la complejidad social.

Cuando la diversidad se entiende como un mecanismo biológico que permite la complejidad, vamos más allá de los principios éticos para promover la diversidad y surge ésta última como una condición necesaria para avanzar en el desarrollo.

De la exposición realizada por Isabel podemos extraer que así como la energía se relaciona con al gasto metabólico en los procesos biológicos y evolutivos, en las organizaciones humanas la energía para sostener la complejidad social sería el dinero. De esta forma, se podría explicar el mayor costo de vida en ciudades de alta complejidad social como Nueva York.

Otro punto de suma relevancia en la actualidad es la confianza, cómo la construimos y su base biológica. Isabel expuso la importancia del juego como pilar fundamental en la construcción de confianza.  En todo juego generar confianza implica necesariamente tomar riesgos y exponer nuestra vulnerabilidad. Esto último va asociado a incertidumbre y a esa “adrenalina” que genera el goce del juego. Los seres humanos, como cualquier mamífero no nos sentimos cómodos viviendo en la incerteza, “ningún animal disfruta la incerteza de ser comido”, nos recalca Isabel. Sin embargo, en la dinámica que se genera con el juego, los seres humanos mostramos disposición a cierto grado de incerteza y eso nos resulta entretenido, incluso divertido. Una buena ejemplificación de lo anterior es que al escuchar un chiste no queremos que nos cuenten el final, porque la incerteza del desenlace es lo que nos hace estar atentos porque sabemos que el premio (el goce, la risa) está en el desenlace.

Estudiando la organización social de nuestros “primos evolutivos”, los bonobos, Isabel ha podido entender que la colaboración y el juego aparecen como factores clave para la paz y el bienestar. No podemos dejar de mencionar que los bonobos se organizan en torno a coaliciones de hembras y son éstas las encargadas de dar soporte al grupo.

Las mujeres tienen un gran rol en recuperar la confianza, puesto que ellas tienden a formar redes y a invertir para crear y fortalecer dichas redes, de manera que la comunidad total se vuelva más resiliente en el largo plazo. Por lo tanto, la inserción de las mujeres en la toma de decisiones, es esencial para lograr reestablecer las confianzas”. Isabel Behncke, conversatorio 22/01/2020.

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